El caballo de Troya 2024-2027 / fuego amigo
Por: Antonio Román
Jerez, Zacatecas, 29 de mayo. Rodrigo Ureño tiene al enemigo en casa y se niega a verlo. En una edición anterior mencioné que la guerra entre el director de Desarrollo Económico y Social de Jerez, David Juárez, y la jefa de Cultura, Liz Murillo, está acabando con la cultura para los jerezanos que gustamos de asistir a eventos de esa naturaleza. Lo decadente, además de la falta de eventos y la nula proyección de los mismos, que, como ya mencionamos, es dirigida desde Desarrollo Económico por órdenes de Juárez—, no les pega a Cultura ni a Liz Murillo; le pega, primero, a la gente del pueblo y repercute directamente en el presidente municipal.
El “lambiscón” de Juárez ha sabido hacer esa labor de barbería con el alcalde hasta el grado de hacerle creer que le es indispensable, pero no es así. Juárez no ha demostrado capacidad de gestión y mucho menos ha entregado resultados; todo se le ha ido en chismes, risas, pleitos personales y farándula. De trabajo, NADA.
Personal adscrito al área de Desarrollo Económico indicó a este medio que si por alguna razón se les ve cercanos al alcalde, ya sea en una conversación personal o formal, al instante David Juárez comienza con el hostigamiento. Como si de un chiquillo mocoso se tratara, la madurez política no le alcanza para saber en qué lugar está parado. ¿O será que sabe perfectamente el lugar que ostenta y que prácticamente tiene un pie fuera?
Dentro de las funciones primordiales en su carácter de director, no ha demostrado trabajo alguno a poco más de dos meses del segundo informe de actividades del ayuntamiento 2024-2027. Juárez es el equivalente al caballo de Troya: el presidente tiene al enemigo en casa.
Se confirma desde la presidencia que en los próximos días se sostendrá una reunión de consejo para evaluar qué tan viable es remover de su cargo a Juárez de la dirección de Desarrollo Económico. Primero, por su cercanía con el equipo AZUL, y segundo, por su nula gestión social. Aquí el único que sale perdiendo es Rodrigo Ureño. Políticamente no le favorece la cercanía de personas de este tipo, que en nada abonan y en todo estorban. Si el alcalde pretende seguir vigente en la vida política, debe deshacerse de personajes que no le sirven, que no le ayudan y que no lo proyectan.
